El pasado 26 y 27 de noviembre, participamos en el XXIV Congreso Estatal del Voluntariado bajo el lema “El pulso que nos une, la inteligencia que nos mueve”, organizado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, el Gobierno de Navarra, la Plataforma Voluntariado España, Navarra + Voluntaria (NASERTIC) y otras entidades regionales.
El evento se celebró en el Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra‑Baluarte, reuniendo a destacadas personalidades: el vicepresidente primero y consejero de Presidencia e Igualdad, Félix Taberna; la secretaria de Estado de Derechos Sociales, María Rosa Martínez; la delegada del Gobierno en Navarra, Alicia Echeverría; el alcalde de Pamplona, Joseba Asirón; y la vicepresidenta de la Plataforma Estatal de Voluntariado, Gloria Bombín.
Taberna participó en la apertura oficial con una mesa redonda donde resaltó que el voluntariado transforma en cuatro niveles: colectivo (fomenta el bien común), personal (“dar transforma” autoestima y habilidades), situacional (“la rebelión de lo cotidiano”) y relacional (“la transformación de la mirada”).
Durante el Congreso se reflexionó sobre el futuro del voluntariado y el nuevo Anteproyecto de Ley Foral del Voluntariado, que incluirá el voluntariado corporativo, educativo y digital; la creación de una Escuela de Acción Voluntaria; la acreditación de competencias; y la apertura de participación voluntaria para jóvenes de 12 a 16 años.
El programa incluyó ponencias de Guillermo Dorronsoro (Deusto Business School) y Cristina Monge (experta en gobernanza ecológica), además de debates sobre inteligencia artificial, redes de colaboración, respuesta a catástrofes, desinformación y perspectiva de género en el voluntariado. También se celebró un diálogo de voluntarias/os que compartieron sus vivencias.
Se entregaron los Premios Estatales al Voluntariado y la Distinción de Persona Voluntaria de Navarra 2025, que recayó en el cirujano pediátrico Carlos Bardají, reconocido por tres décadas de labor cooperativa en Senegal y Gambia.
Bajo este espíritu, el Congreso reafirmó la vocación del voluntariado como motor de conexión social, utilizando tanto la inteligencia colectiva como la emocional para impulsar una transformación sostenible y más humana.


