En este taller trabajamos la importancia de tratarnos con mayor comprensión y amabilidad, especialmente en una etapa de la vida en la que los cambios físicos pueden exigirnos nuevas formas de adaptación.
Trabajamos algunos de los principales derechos asertivos, recordando que todas las personas tenemos derecho a cometer errores sin sentirnos culpables por ello, a decir «no» cuando algo supera nuestras posibilidades y a pedir ayuda cuando la necesitamos. Lejos de ser señales de debilidad, estas conductas representan una forma saludable de autocuidado y respeto hacia uno mismo.
A través de diferentes dinámicas, los participantes, en su mayoría mujeres, compartieron experiencias relacionadas con las dificultades para poner límites, la tendencia a querer responder siempre a las demandas de los demás , a veces a costa del propio bienestar y la importancia de aceptar las propias limitaciones sin perder la autoestima.
El taller permitió comprender que aceptar nuestros errores forma parte de la condición humana y que cuidarnos también implica reconocer cuándo necesitamos descansar, apoyo o comprensión.
Como conclusión, se destacó que el amor propio no es egoísmo, sino la base para relacionarnos mejor con los demás y disfrutar de una vida con mayor bienestar emocional.
Agradecemos la disposición de ese maravilloso grupo de personas mayores que como siempre nos dio la oportunidad de crecer con sus experiencias de vida.